Un día de colegio cualquiera, con cosas normales que hacer, papel lustre ajeno y no plastificado, como cualquiera, dobleces y figuras cualquieras se fueron creando para crear a un ser bastante especial, sentía como si hoy me estuviese observando y calificando mis actos según su peligrosidad con tarjetas de colores, sus dos orejas levantadas con señal de atención y su menuda cola dando seguridad a todo el que lo vea, admirado por su forma de una imperfección hermosa, le confunden con un perro u otro can, pero sólo yo sé lo que realmente es, un árbitro vigilante, fiel a su posición, listo para actuar en cualquier caso, y, lo más importante, fue creado por mí.
"La imaginación tiene límites inimaginables"
No hay comentarios:
Publicar un comentario